Tierra de Ahulema

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lunes, 5 de marzo de 2012

Una filípica: ¿QUIÉN REPRESENTA A QUIÉN?


filípica.
(De Filipo II, por alus. a los discursos de Demóstenes contra este rey de Macedonia, c382-336 a. de C.).
1. f. Invectiva, censura acre.
(del Diccionario de la Real Academia Española)










¿QUIÉN REPRESENTA A QUIÉN?


Empezar un artículo con la afirmación de que vivimos tiempos más que complicados es una obviedad, lo sé, pero de alguna forma tenía que empezar a escribir, y de aquí paso a hablar de lo que me preocupa desde hace algún tiempo.

El tan comentado movimiento 15-M supuso la abertura de una ventana por la que hacía tiempo no se asomaba nadie, captó nuestro interés, admiración y solidaridad, entre otras sensaciones, y a nadie se le escapaba el hecho de que algo se estaba, por fin, cociendo en la somnolienta mentalidad de nuestro país. Al grito de ¡¡NO NOS REPRESENTAN!!, lanzado contra las diferentes fuerzas políticas parecía que aquellas asambleas, manifestaciones, concentraciones y horas de radio y televisión podrían ser una polea que pusiera en marcha sectores del anquilosado entramado político en el que vivimos, es decir, mirábamos hacia arriba exigiendo un cambio en aquellos que están en la parte superior de la pirámide social en la que vivimos.

Ahora bien, yo me pregunto, ¿qué sucede cuando bajamos la vista después de gritarles a los gobernantes y posamos nuestra mirada en lo que nos rodea? Sinceramente, el panorama es infinitamente más desolador que si miramos a los partidos políticos o a las estructuras de las diferentes administraciones.


Si miramos con detenimiento, no hace falta mucho esfuerzo ya que con sus voces y sus gritos ordinarios se hacen notar rápidamente. Si miramos con detenimiento, continúo, a nuestro alrededor podríamos preguntarnos si nos representan elementos de nuestra sociedad que nos hacen, incluso, más daño que los que legislan.


¿A quién representan los gritos zafios, groseros, cuajados de mentiras pre-programadas de "entes" como Sálvame?; ¿a quién representa esa mujer famosa por vivir de una hija concebida durante una relación con un torero y que "alguien" (por supuesto perteneciente a una empresa de marketing) se le "ocurrió" renombrarla como "princesa del pueblo" (realmente son malos tiempos para la monarquía) o "madre coraje" (Brecht se retuerce entre sus cenizas cada vez que sacan a paseo la tan manida expresión)?; ¿A quién representa una "periodista" que responde a las iniciales A R, con su revista del mismo nombre que le reserva todas las portadas de todos sus números, sí a quién representa esa mujer que estafó con la venta de un libro plagiado?; ¿A quién representan los periodistas futbolísticos que lejos de informar se enzarzan en insultar, en desconsiderar el éxito del contrario y fanfarronear con los éxitos de sus equipos?; o ¿a quién representan otros "¿periodistas?" encaramados en la TDT (echo de menos el primer canal y el uhf, la vida era más tranquila sin mando a distancia) incapaces de razonar cualquier posición ideológica sin el insulto al opuesto, sin el menosprecio personal y moral hacia el que opina diferente, incitando a actitudes por parte de sus espectadores más propias de un régimen dictatorial (léanse algunos de los mensajes que aparecen en los faldones de esos programas)?; ¿A quién representan aquellos manipuladores, en algunos casos incluso faltan a la realidad, que se mueven en algún que otro medio de comunicación público de carácter autonómico? ¿Tanto es lo que tienen que agradecer tan grandes estómagos? ¿Por qué cada vez estamos más saturados de opiniones y menos llenos de información, acaso quieren "evitarnos" el proceso de que nosotros tengamos la nuestra propia?

Sí son momentos muy, pero que muy complicados los que vivimos. De nuevo soy obvio. Pero creo que debemos cambiar el foco, cambiar el orden de los factores en nuestras reivindicaciones, me explico: no pidamos a quienes gobiernan que cambien de actitud, obliguémosles nosotros. ¿Cómo? Mostrándonos como ciudadanos maduros e íntegros, formados, llenos de respeto y de una actitud abierta hacia lo diferente, sin prejuicios establecidos a priori por "opinionistas" de cartón piedra que se lo llevan crudo simplemente por insultar, gritar y salpicar las mentes de zafiedades e incoherencias; leamos, mostrémonos como ciudadanos cultos, capaces de dialogar e intercambiar opiniones basadas en los argumentos sólidos que la cultura proporciona, ampliando, de esta manera, nuestras perspectivas y campos de visión.
Sí, los patios de nuestras casas están sucios, limpiémoslos de tanta basura y excrecencia moral; mostrémonos de esta manera, así rendiremos a nuestros gobernantes al mostrarnos como seres con criterio y no manipulables, si no hacemos esto nuestro grado de estulticia colectiva crecerá y seremos cada vez más débiles moral e intelectualmente hablando, por tanto más manipulables y más susceptibles de ser engañados.

Respondamos con la dignidad que da la conciencia y la consciencia. Reafirmémonos en nuestros criterios, con solidez argumental e intelectual, no vale un "porque sí" o un "porque no" o un "no sé", sólo vale la fuerza de la razón y de la cultura para acabar con tanta mediocridad que huele más y más a estercolero moral. Sólo con la fuerza que da el intelecto, sólo con la fuerza que da el respeto a las ideas de unos y de otros, sólo barriendo tanta basura y mostrándonos limpios, seremos capaces no de pedir, sino de exigir y dirigir los cambios que tanto buscamos y necesitamos.

Mientras, sigamos cabalgando en esta parada de los monstruos, cabalguemos hasta que los monstruos nos devoren.


© ANTONIO LINARES FAMILIAR