Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

miércoles, 5 de junio de 2013

SOL-BABILONIA


 
SOL –BABILONIA

Cacharrería antropomorfa donde se vierten mares de gestos,
arrecife de modas y edades: tiempo;
el kilómetro cero acoge voces de dentro, de fuera y ecos tartamudos;

manos y puños que giran alrededor de pancartas, uvas,

biblias y rebajas; Carlos III, Tío Pepe y Pocoyo
saludan a propios, extraños y a una taquillera que merienda

napolitanas de crema entre un sorry y un excusez-moi;
escaparates, toldos y adoquines conservan con celo

a mamelucos, celebraciones tricolores, el no pasarán y un rencor gris

que vomitaba terror desde las mazmorras de la seguridad;
parejas que se reúnen y se despiden

rompen sentimientos o alimentan engaños
como el trilero de aquí al lado o las estatuas vivientes

que mueren cada amanecer desnudas de sus colores;
Minnie Mouse y la Mariblanca hacen ojitos al relojero mayor

y el oso abandona su madroño para ir a bailar con una estanquera
cuando los inviernos se toman vacaciones por fin de temporada;

pescadores de lo ajeno, resucitados y muertos, un botones del Hotel París,

madres, hijos y el señor cura se mueven bajo la estela
de un lotero, un mariachi o el tacón en retirada de una puta.

 
La plaza impone su propio Hammurabi donde
a cada golpe de cámara se talla un nuevo friso.

Sol-Babilonia decide que con sus campanadas
todo instante sea un año nuevo.

 
© ANTONIO LINARES FAMILIAR