Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

jueves, 26 de agosto de 2010

OÍR vs ESCUCHAR

oír.
(Del lat. audīre).
1. tr. Percibir con el oído los sonidos.
2. tr. Dicho de una persona: Atender los ruegos, súplicas o avisos de alguien, o a alguien.
3. tr. Hacerse cargo, o darse por enterado, de aquello de que le hablan.
4. tr. Asistir a la explicación que el maestro hace de una facultad para aprenderla. Oyó a Juan. Oyó teología.
5. tr. Der. Dicho de la autoridad: Tomar en consideración las alegaciones de las partes antes de resolver la cuestión debatida.
MORF. Conjug. modelo.
ahora lo oigo.
1. expr. coloq. U. para dar a entender la novedad que causa algo que se dice y de lo que no se tenía noticia.
como lo oye, lo oyes, etc.
1.
exprs. coloqs. U. para afirmar algo que resulta difícil de creer.
como quien oye llover.
1.
expr. coloq. U. para denotar el poco aprecio que se hace de lo que se escucha o sucede.
lo que oye, lo que oyes, etc.
1.
exprs. coloqs. como lo oye.
me, te, etc., va, van, vas, etc., a oír.
1.
exprs. coloqs. U. como advertencia para expresar enojo o irritación. Si vuelvo a verte allí, me vas a oír.
oiga, u oigan.
1. interjs. U. para establecer contacto o captar la atención del interlocutor. Oiga, se le ha caído la cartera.
2. interjs. U. para denotar extrañeza, enfado o reprensión.
~ bien.
1. loc. verb. Escuchar favorablemente, con agrado.
~, ver y callar.
1.
expr. U. para advertir o aconsejar a alguien que no se entremeta en lo que no le toca, ni hable cuando no le pidan consejo.
oye.
1.
interj. oiga.
¿oyes?, u ¿oye usted?
1.
exprs. U. para llamar a quien está distante.
2. exprs. U. para dar más fuerza a lo que se previene o manda.
ser alguien bien oído.
1.
loc. verb. Lograr estimación o aceptación en lo que dice.


escuchar.
(Del lat. vulg. ascultāre, lat. auscultāre).
1. tr. Prestar atención a lo que se oye.
2. tr. Dar oídos, atender a un aviso, consejo o sugerencia.
3. intr. Aplicar el oído para oír algo.
4. prnl. Hablar o recitar con pausas afectadas.

© Real Academia Española


Sigo con mis preocupaciones sobre el uso del idioma.
Aunque partamos del hecho de que lo que hablamos ahora no deja de ser un latín más que vulgarizado y evolucionado, me apena el hecho de que se vulgarice más olvidándose, olvidándonos, del uso de expresiones, adjetivos, verbos... matices al fin y al cabo, esenciales para la comunicación y espantar los malentendidos.
Hoy traigo mi preocupación por cómo ha desaparecido del lenguaje público (medios de comunicación sobre todo) el uso del verbo OÍR, siendo sustituido por ESCUCHAR, dejando de lado algo fundamental en la riqueza expresiva de un idioma: las tonalidades y la intención.
Precisamente en la intención es donde estriba la diferencia de uso entre oír y escuchar, ya que oír es una acción que puede suceder de manera independiente de nuestro deseo o voluntad, mientras que para escuchar sí es necesaria una intencionalidad. Por eso podemos oír sin darnos cuenta, oír sin escuchar (sin prestar atención) o escuchar con detenimiento, es decir, estamos prestando toda nuestra atención (porque nos interesa muchísimo aquello que nos están diciendo).
Entonces por qué, en una conexión, un reportero siempre pregunta "¿me escucháis?", ¡¡¡hombre teniendo en cuenta que está en un medio de comunicación se da por entendido que se le va a escuchar con atención!!! (siempre y cuando aquello de lo que informe sea interesante, si no lo es pues simplemente le oiremos).
ANTONIO LINARES FAMILIAR