Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

viernes, 13 de julio de 2012

PALMAS, PALMITAS...

Miércoles 11 de Julio, 2012, pleno en el Congreso de los Diputados, el presidente del gobierno y líder del Partido Popular, don Mariano Rajoy Brey, sube a la tribuna para explicar las nuevas medidas que su gobierno va a tomar. En su discurso habitual, plagado de lenguas trabadas, titubeos, dudas y gestos que indican lo a disgusto que está, enumera las medidas que suponen, uno tras otro, recortes profundos, profundísimos, y que afectan a todos los ciudadanos españoles. Pero durante esa enumeración hay algo que llama la atención, que chirría al común de los ciudadanos ¿por qué tras cada medida anunciada los diputados y senadores (invitados a la sesión) del Partido Popular aplauden?

Sí por qué esos aplausos. Ya me gustaría que alguno de esos representantes pudiera dar alguna respuesta a los aplausos. ¿Qué aplaudieron con tanta alegría y fervor? ¿La subida de I.V.A. y su consecuente repercusión en la economía de todos los españoles? ¿Los recortes en prestaciones sociales: ley de dependencia, prestaciones de desempleo, etc? ¿la disminución económica de los funcionarios? Si fuera eso, qué hermosa demostración del desinterés, falta de respeto y burla que muestran sus señorías hacia todas aquellas personas afectadas por tales medidas y que todas y cada una de ellas tienen, tenemos, nombre y apellidos ajenos a los porcentajes del I.N.E.

Sigamos con las preguntas que generan esa actitud, tal vez aplaudían el hecho de que, como reconoció en la misma sesión el presidente del gobierno español, “los españoles no podemos elegir si hacer o no sacrificios. No tenemos esa libertad”, es decir, aplaudieron porque España se ha convertido en un país sin libertad y dependiente de los dictados de potencias extranjeras.

Quizá eran aplausos de celebración porque las medidas tomadas no tenían nada que ver con el programa electoral con el que concurrieron a las pasadas elecciones, con lo cual se sentían libres para hacer todo aquello que les apetezca sin tener en cuenta ese contrato ciudadano que supone un programa electoral y que han sido incapaces de llevar a cabo en seis meses de gobernanza.

Otra posibilidad es que los diputados populares estuvieran felices, de ahí los aplausos, por aprobar medidas con las que no están de acuerdo, o tal vez sí lo estén y no nos lo hubieran admitido en público, de tal forma que los postulados neoliberales se extiendan por España con una privatización masiva de todo lo que ha sido las bases de lo que se dio en llamar el Estado del Bienestar.

Una última posibilidad es que los aplausos estuvieran destinados a animar al jefe pero ¿no sería mejor, más humano, más democrático, que el jefe en su mensaje nos animara a los españoles y nos aliviara de sus medidas mientras sus compañeros de partido mantienen una actitud de respeto hacia el resto de la cámara y de los españoles? ¿Y si le aplaudieron por dar la cara? Es lo menos que se pide a un presidente del gobierno: que dé la cara y este don Mariano no se caracteriza por sus ruedas de prensa, entrevistas o apariciones en el Congreso de los Diputados (las cifras están publicadas en diferentes fuentes), por tanto, si fuera así, le aplaudieron solemnizando lo obvio (podría, también, dar la cara en un debate sobre el estado de la nación, por ejemplo, ¿no?).

Tal vez aplaudieran por aplaudir pero ya sabemos que aquello de aplaudir por aplaudir viene a ser como lo del pan con pan comida de ...

No quiero profundizar en el caso de la diputada del P.P. señora Fabra y sus gritos acerca de si alguien se tiene que joder o le tienen que joder, la vergüenza la lleva ella encima, y nunca deberíamos olvidarlo ni olvidarla a ella, se refiriera a quien se refiriera (si bien parece obvio a quien se refirió), ya sabemos aquello de honra merece quien a los suyos parece.

© ANTONIO LINARES FAMILIAR