Tierra de Ahulema
lunes, 17 de octubre de 2011
RAFAEL ALBERTI y PACO IBÁÑEZ "A Galopar"
GALOPE
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Santos Domínguez Ramos habla de El Perfil de la Torre
El poeta y crítico Santos Domínguez Ramos reseña El Perfil de la Torre en su blog En un bosque extranjero:
lunes, 10 de octubre de 2011
Poeta invitado: ANTONIO PORPETTA: Monólogo Con Mozart En Tarde De Lluvia
Monólogo Con Mozart En Tarde De Lluvia
Quiero decirte, Wolfgang Amadeus,
hermoso y fiel amigo,
que esta tarde de lluvia me han hablado
todos tus violoncelos:
comentaban
aquellos viejos días de salitre
tan ebrios en la ausencia,
tan repletos de arena y soledades,
tan siempre regresados.
Quiero decirte, Wolfgang Amadeus,
ángel truncado en vuelo,
que tu voz se me enreda entre los ojos
como una hiedra lenta y me retorna
a infancias melancólicas,
a cansadas esquinas, a horizontes
que jamás se me alzaron,
a las sombras de olivos sin ternura
en las desiertas sendas.
Quiero decirte, Wolfgang Amadeus,
alegre compañero,
que te sientes aquí, junto a nosotros,
en este exilio de paredes blancas
que hemos ido naciendo entre poemas
para volver a ser más puros,
quizá para volver a ser, tan sólo.
Ponte cómodo, hermano,
toma un vaso de vino, bebe, canta,
que esta tarde de lluvia no hay tristeza
que nos pueda rendir,
aunque algún clavicémbalo nos hiera
las perdidas memorias, los espejos
de lejano mirar.
Sólo quiero decirte, Wolfgang Amadeus,
alondra de esta casa,
que resumes el tiempo en nuestras sienes,
que tus alas nos cubren
para tomar el pulso a las mañanas,
que nuestra torpe lluvia se diluye
como el humo olvidado de un mal sueño
al escuchar tu luz.
sábado, 8 de octubre de 2011
Publicada la Antología: Maratón de Escritores
Ayer Sábado 7 de Octubre, en el Ateneo de Madrid, fue presentada la Antología poética Maratón de Escritores, una iniciativa que surge desde la red social Netwriters, con la intención de reunir, desde la palabra, al mayor número de autores en lengua castellana y, de esta manera, extender sus obras.
viernes, 7 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
All-Ireland Poetry Day 6 October 2011 / Día de la Poesía en toda Irlanda 6 de octubre de 2011

All-Ireland Poetry Day is Thursday 6 October 2011
Mañana, 6 de Octubre, es el Día dedicado a la Poesía en toda Irlanda. Se celebrarán lecturas y encuentros con autores irlandeses en todos los condados de la isla y en lugares como colegios, iglesias, bibliotecas, aeropuertos, hospitales... casi igual que aquí, en fin.
martes, 4 de octubre de 2011
Dialécticas sobre la vida y la muerte, reportaje en la revista LEER, por Maica Rivera
Con motivo del décimo aniversario de Lecciones de vida de Elisabeth Kübler-Ross, la revista LEER, publica, en su último número, este reportaje elaborado por Maica Rivera.
viernes, 30 de septiembre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Poeta invitado: IDA VITALE Penitencia
¿Mirar atrás será pasar
a ser de sal precaria estatua,
un perecer petrificado
preso en sí mismo, parte
del roto encanto de un paisaje
cuya música no logro más oír?
¿Debo matar lo que miré,
el mito que minuciosa
pliego y despliego,
grava para mi paso solo?
¿ Ciega borrar lugares,
playas, vientos, el tiempo?
Sobre todas las cosas,
anular horas que se han vuelto inútiles
como lluvia que cae
sobre el mar implacable,
como mis propios pasos
si no son penitencia.
De "Reducción del infinito" 2002
sábado, 24 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Poeta invitado: GABRIEL CELAYA "Momentos felices"
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?
Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que se siente?
Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,
¿no es la felicidad lo que trasciende?
Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?
Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?
Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?
Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?
Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?
jueves, 15 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
martes, 19 de julio de 2011
PARADOJA DE LUIS XVI (Rey de Francia)
PARADOJA DE LUIS XVI (Rey de Francia)
El día que me decapitaron, recuperé la cordura.
© ANTONIO LINARES FAMILIAR
martes, 5 de julio de 2011
GERMINAL de Emile Zola
Vivimos tiempos de retorno a la reivindicación, al replanteamiento de lo que somos y quienes somos como individuos y como miembros de una sociedad, así, tal vez, podamos retomar el camino hacia lo social como un objetivo que, tal vez se consiguiera, hace tiempo, pero que se ha ido desmoronando hasta llegar al punto en el que nos encontramos hoy. En esta situación no está de mas acercarse a un autor como Zola y a una de sus obras: Germinal.
Las condiciones inhumanas de trabajo en una explotación minera, agrietadas por la no menos inhumana desigualdad social, en un paisaje donde confluyen lo natural, lo físico, lo humano y lo moral, transcurren por las páginas en un exponente de lo que es la lucha del ser humano contra la naturaleza, la mina, y la reivindicación por una dignidad que se les niega por parte de sus iguales.
Hambre, sanciones injustificadas, la moral de la dignidad, desesperación, un barro negro que marca tanto a los hombres como al entorno y las propias almas, la lucha en forma de huelga para intentar ahogar el dolor de la sumisión, se transforman en personajes que acompañan a los descritos por Zola.
Al final el determinismo, como un personaje aun más oscuro y agazapado, se aplica, con un aliento demoledor e inmisericorde para humillar más a individuos, a grupo y al paisaje.
Reivindiquemos, siempre reivindiquemos.
© ANTONIO LINARES FAMILIAR
Las condiciones inhumanas de trabajo en una explotación minera, agrietadas por la no menos inhumana desigualdad social, en un paisaje donde confluyen lo natural, lo físico, lo humano y lo moral, transcurren por las páginas en un exponente de lo que es la lucha del ser humano contra la naturaleza, la mina, y la reivindicación por una dignidad que se les niega por parte de sus iguales.
Hambre, sanciones injustificadas, la moral de la dignidad, desesperación, un barro negro que marca tanto a los hombres como al entorno y las propias almas, la lucha en forma de huelga para intentar ahogar el dolor de la sumisión, se transforman en personajes que acompañan a los descritos por Zola.
Al final el determinismo, como un personaje aun más oscuro y agazapado, se aplica, con un aliento demoledor e inmisericorde para humillar más a individuos, a grupo y al paisaje.
Reivindiquemos, siempre reivindiquemos.
© ANTONIO LINARES FAMILIAR
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