Tierra de Ahulema

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miércoles, 21 de abril de 2010

Página de sucesos


Con un aliento de perfume prestado
sobre tu ropa sucia de noche.
Con el pelo enredado en las últimas caricias.
Con el cuerpo extendido, abierto
a los diez ares de ojos que te observan.
Con el sueño de tu voz
quebrado en la caída.
Adornas el asfalto rodeado por un halo de cal
para acentuar el relieve
de tu mirada inmóvil en la postrera ventana.

La música corre a cargo de los fotógrafos,
la letra, al pie de la instantánea,
se cantará en la próxima edición,
en memoria de otro joven suicida.
Su familia consternada y amigos
piden una oración
y agradecen las muestras de dolor
mientras preparan el olvido.


Antonio Linares Familiar

jueves, 15 de abril de 2010

Triálogo (dos decisiones y un recuerdo)


I

Abro la mirada con el eco
de un palabra que no descubro
y siento el peso de los párpados.

Clavo el reloj en esta senda
donde los pasos caducan
tras herir la orilla del paisaje,
ahí donde se vierten las horas
de una tarde llena de acecho.

Cubierto de ayer aguardo
lo que falta de víspera
y bebo escondidos azules
tras un sol en despedida.


II

Dejo caer contra el suelo,
con la habitual contundencia,
el sonido de los zapatos
al descalzar mi jornada,
mientras la habitación contigua
alberga espinas
que se clavarán en los costados
de la espera, ante el vacío
de los sueños prohibidos aún.

Escupo el aliento contra el suelo,
contra el día que dejó de ser
y rasgó la hora del que está por escribir
cuando el libro recita mi edad.


III

Mi sombra,
sí,
como todas las vuestras
lleva sobre los hombros
el mármol donde habitan
las fechas primera y última,
arrastra el olor de un sonido
de madera y tierra con el eco
de una próxima visita.

Mi sombra,
sí,
como todas las vuestras
tan sólo aguarda un gesto
que acaricie su espalda
para saldar la culpa
por la que nació.


Antonio Linares Familiar

lunes, 12 de abril de 2010

Cuarto de estar


Tras la grieta del retrato
se esconden,
agazapados y crueles,
los sueños condenados al silencio.
Retuercen las esquinas para entrar
por la puerta desnuda de la noche
sobre la que cuelgan cicatrices
de años reunidos en plegarias.

Con la tácita discreción del odio
las sombras extienden su camposanto:
beben la botella del tiempo,
acarician siluetas ausentes,
devoran los restos de la jornada.

Ebrias y cobardes,
se fugan lejos
con las primeras agujas de luz.

Los sueños condenados al silencio
vuelven a ser mis rostros familiares.


Antonio Linares Familiar

viernes, 9 de abril de 2010

REQUIEM AETERNAM


El sol terminal cae
sobre una piel desnuda.

Las voces, sin recuerdo,
cruzan su espalda yerma,
futuro de nieve ocre,
laceran el destino
con huesos desdentados,
y las miradas llenas
de ceguera furiosa.

Ajeno a los rumores
de vida entre la muerte
que golpean bajo su andar,
un solitario paso
reclama su porvenir
de sombra equinoccial.


Antonio Linares Familiar

miércoles, 31 de marzo de 2010

Por qué no me asomo a la ventana


Escribo en blanco este siglo,
lo dejo sobre otros labios
e invoco el silencio de las bestias
protegidas por los miedos
(tan vivos en mi ebriedad
como en mis noches).

Hago una pausa en la colecta de espinas
para que mi piel se agoste
(humus de los sueños
castrados por el insomnio),
contenida entre el vidrio de la mirada
y el malva de las bocas
mordidas por la inquietud.

Fuera, entre un fundido de voces,
los silencios se aparean con el rumor
que tinta de frío las avenidas
donde ya no hay sangre que recordar
ni esquinas por donde huir.

Nueva pausa ante el eco mudo.
Doce tragos de azufre,
mil doscientas salvas de honor
a mayor gloria de milicos,
hambrunas, psicoanálisis y clero,
banderas y días internacionales,
le ecuánime injusticia
y la sociedad de naciones
(e incluso del que esto suscribe).

Delendi sumus.

El reloj
decapita los huéspedes incómodos
e inyecta en nuestras almas
otra dosis de miedos eternos.

lunes, 29 de marzo de 2010

Yorick ante el recuerdo


Elsinore quedó desnuda, desierta.
Cuarteó la sombra de voces púrpuras
que recorrieron el horizonte
con los ecos soñados por las vidrieras,
guardó la carcajada del vacío
contra los rincones de la venganza,
cabalgaron su orfandad los muros
de piedra entregada al destierro,
y envenenó el grito inocente
sobre el acero forjado con sangre.

Nieva sobre la leyenda, invierno,
cuando los muertos viven su memoria.

jueves, 18 de marzo de 2010

Nocturno


La pálida uña de luz
alumbra el juego de sombras,
las líneas de la mañana se deshacen
bajo un rumor de agua ennegrecida.

El aire se extingue
contra el murmullo de las palabras
que asaltan los caminos
en pugna con los ecos
de legendarias torres,
ahí donde el monte es fortaleza.

Espero la llamada de esa historia
que me arrastre al pasado,
antes de que el aire de medianoche
me lleve al olvido, con el silencio
de todo lo que fue sobre esta tierra
y duerme bajo mi hogar.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Quince de Agosto: Feliz cumpleaños


En esa hora, cuando los rostros son
moldes oscuros, encuentro los años
dejando su huella sobre la arena
de mis sienes, donde aún permanecen
estrías que el recuerdo esculpió,
miradas que guardaron mi soñar,
un niño y un adolescente
aferrados al resto de mi vida
y muertos sobre fondo azul.

Releo las páginas de mi pasado,
las transcribo en condicionales,
reafirmo la memoria
y rubrico, afectuoso,
el propósito de enmienda
que nunca será cumplido,
mientras confuso me pregunto
qué permanece de este instante.

Ajeno al ruido de la fiesta
vuelvo al espejo,
me arreglo la ropa,
sacudo las preguntas
y reivindico mi ausencia
para alojarla en el ayer.

lunes, 15 de marzo de 2010

Saddest tale


Sombras de voces entre blanco y humo,
los neones facilitan la visión
de la distancia medida con desprecio,
que me permite imaginar
palabras de piel
ceñida por su perfume.

Me instalo en el lugar
donde
con las piernas cruzadas
dirige su mirada, ajena,
para abrigarme con la luz
de un cigarro y el sonido del whisky.

Espero con paciencia
la llamada de la sonrisa que intuyo
e impregnarme de su carmín
como una canción de Billie Holiday,
al ritmo de los murmullos subterráneos
instalados en las mesas vecinas.

Y ella, mi herida, putual como siempre,
desanda la madrugada
para que suspire mi derrota
con el trago de un bourbon con hielo

domingo, 14 de marzo de 2010

Ceci n'est pas un poème


Desde el castillo en los Pirineos
abro la puerta de un árbol
para observar la una
entre una lluvia de paraguas
y una pipa que no es.

Rostros, besos cubiertos
(el camisón muerte sobre la madre)
reunidos en un ataúd
asomado al balcón de los silencios
entre las flores del abismo.

El latido de una manzana,
una mirada que florece
a la luz de un parasol,
y la palabra en una copa vacía
deshabitan las noches
tocados por negro bombín
cuando la nube y la piedra
flotan sobre un cuarto menguante.



a René Magritte

martes, 9 de marzo de 2010

Diciembre: Castilla desde la carretera


Entre un bosque de escarcha
las espadañas huérfanas
encaran el invierno.

Una sombra de luto,
en cotidiana liturgia,
busca la luz de sus muertos
sobre el pardo horizonte.

La breve acera de adobe
congrega los silencios
del firme atardecer.

Un viento gris de nada
recorta las vidas
de románicas costumbres
y oraciones silentes.

Sueñan la memoria,
el olvido.

lunes, 8 de marzo de 2010

En el Athos


Hay odios en los sueños,
también en las vigilias,
como el texto que en su fuga
agita los restos ebrios
de cualquier ensoñación
cobijada en la tarde de una vida.
Así me encuentro,
ante la geometría inerte del papel,
con las manos descarnadas
por el áspero tacto del silencio
y con una oración rota
por el perfil del tiempo
dibujado sobre la frente.
Al despertar, o al dormir,
espiro cualquier huella
de lo que pude ser,
y desde el vértigo de mi galilea
custodio la sombra del meridiano
con el acíbar de las horas
que perfilaron estos rencores.

domingo, 7 de marzo de 2010

Algo familiar


La percha está situada
bajo el ángulo de la pared
donde coinciden sombra, cal
y el aire que filtran los visillos.
Sobre ella se colgaron
cansancios y fríos, la piel vivida;
se apartaron olvidos,
miradas invernales
que esperan salir, de nuevo,
al hielo empedrado de la mañana.

viernes, 5 de marzo de 2010

Fin de año (Proyectos para el año que termina)


Supongo que vivo porque a veces me recuerdo.
Es entonces cuando,
tranquilo, me visto
al azogue de la edad.
Delante del espejo contemplo mi alma sucia,
cansada de vivir
entre sueños y dudas
comidos por las horas.
Me presto la mirada y busco en mi interior
las voces familiares
desde el otro lado,
al que obediente llego
a rastrear mi ayer
tintado por el musgo
de todo lo ancestral.

Reencuentro mi ser en el desván del tiempo
para darme la espalda
en recíproco olvido.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La ciudad por la mañana (Edward Hopper)



La mirada se escapa:
traza el salto habitual
contra la pared vecina
y abandona el desnudo
en un templado hotel
del norte de Manhattan.
Entre blancos y azules,
donde esconde las brumas
de todo su pasado,
la mujerse despierta
y abriga el horizonte
con el sueño de amantes
hambrientos y perdidos
en la noche de su piel.

Antonio Linares Familiar