Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

domingo, 25 de octubre de 2015

Despedida a CARLOS BOUSOÑO

Carlos Bousoño (Boal, Asturias 9 de mayo de 1923 — Madrid, 24 de octubre de 2015) 

Elegía

Te he dicho que los hombres no contemplan
el puro río que pasa,
la dulce luz que invade las riberas
cuando fluye hacia el mar el agua casta.

Te he dicho ayer...Y yo veo ahora
fluyendo dulce hacia la mar lejana,
mientras los hombres ciegos, ciegamente
se embisten con furor de piedra helada.

Con desolada luz vas olvidado,
pero yo te contemplo, agua irisada,
silente amigo, y veo mi figura
triste, mirándose en tus aguas.

Amigo solitario:
esto te digo mientras pasas.
Repite luego mi voz triste
allá en las rocas desoladas.

Porque has de ver tierras estériles
y muertos sin remedio ni esperanza.

En la muerte de MAUREEN O'HARA

Maureen O'Hara (Ranelagh, de Irlanda, 17 de agosto de 1920 - 24 de octubre de 2015))


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Poeta invitado: JOAN MARGARIT, "El banquete"


El banquete

Con los fémures rotos bajo el peso
de sus noventa años, desconfiada y voraz,
mi suegra vigilaba, y el cobarde del suegro,
bajo su obesidad, en diez lenguas callaba.
Mi hijo, con un pozo oscuro y frío
en su cabeza, absorto se atracaba
mientras miraba la televisión.
Mi hermano se mataba engordando, y gritaba
sucias procacidades a los manteles blancos.
Mis padres parecían disecados,
mudos de tanto odiarse,
y con la soledad terminal en sus caras.
Un banquete moral, repugnante y fantástico.
Tú, con nuestra amistad salvada del naufragio,
sonriente me mirabas: sin embargo,
tantos años de monstruos han sido implacables.

martes, 29 de septiembre de 2015

Poeta invitado: IGNACIO ELGUERO DE OLAVIDE, "Siempre"


Siempre

He cogido su mano.
Qué extraña sensación
cuando la aprieto.
Tengo su mano fría entrelazada.
Sé que la despedida está más cerca
pues el tacto es más seco, más duro, más terrible.
Siempre tendré su mano
muriendo entre las mías.

He cogido otra mano con los años.
Un dedo, dos. Luego toda la mano.
Su frío es otro frío,
su tacto es otro, es nuevo.
Hay un paso tan sólo hacia su boca.
Me quedo con su tacto como con un perfume.
Este frío es distinto. Es un calor oculto
aún inmaduro. Verde.
Un calor que boquea, que germina.

Es otoño esta tarde.
Es la primera tarde del otoño.
Cojo sus manos blancas como plata
con los dedos delgados como espigas.
Su mano con mi mano
abre un mundo sin sombras,
un recorrido nuevo, un lugar apartado.
Se ha acelerado el ritmo de mi pulso,
es el tramo final, resolutivo.

Tienen las manos siempre
la humedad de la espera,
la misma que los labios al juntarse

decididos, abiertos, entregados.

jueves, 4 de junio de 2015

Poeta invitado: DAVID GONZÁLEZ, "Pared"


PARED

pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.
GABRIEL ARESTI
de la casa de san andrés de los tacones
solo sigue en pie una pared de piedra.
detrás de esa pared nació mi madre,
y la madre de mi madre,
y la madre de la madre de mi madre.

y yo.
y mi abuelo, luis,
murió en el año 1967, a la edad de 61 años. detrás de esa pared.

en los alrededores de la casa
había una pomarada sitio poblado de manzanos, un hórreo ast. y gal. construcción de madera, de base rectangular, sostenida en el aire por cuatro o más columnas o pilares, llamados pegoyos, en la cual se guardan y preservan de la humedad y de los ratones granos y otros productos agrícolas. y un río
al que iban mi madre y sus hermanas
a lavar la ropa y a lavarse ellas.

luego, construyeron el embalse,
y las aguas
anegaron el río,
derribaron el hórreo
y empodrecieron las manzanas.

y ayer
fui a renovar el carnet de identidad.

¿lugar de nacimiento?, me preguntaron.
san andrés de los tacones, respondí.
pero no pudieron encontrar
mi aldea en su ordenador.

busca san andrés, dijo un policía.
tampoco.
mira a ver por andrés.
no.
prueba con tacones, dijo otro policía.

ni rastro.
así que cuando salí de la comisaría
había vuelto a nacer,
solo que esta vez en la ciudad de gijón.

con todo, la pared de piedra
de la casa de san andrés de los tacones
aún sigue en pie.

como un poema.
  o mejor:
como una semilla.

© DAVID GONZÁLEZ

jueves, 23 de abril de 2015

Día Internacional del Libro. Felicidades

Armas de destrucción de intolerancia, ignorancia, tristeza, soledad.
Arma creadora de libertad, personalidad, sueños y realidades

martes, 14 de abril de 2015

Porque hay días en los que los tambores de hojalata abren sus venas y nos dejan muy tristes.

Günter Grass (Dánzig, 16 de octubre de 1927 - Lübeck 13 de abril de 2015)

Eduardo Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940 - 13 de abril de 2015)

sábado, 11 de abril de 2015

Poeta invitado: FERNANDO PESSOA "Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación..."


Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación...

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!

jueves, 26 de marzo de 2015

Poeta invitado: KEITH DOUGLAS "Desert flowers"


KEITH DOUGLAS 1920 - 1944


Desert Flowers

Living in a wide landscape are the flowers -
Rosenberg I only repeat what you were saying -
the shell and the hawk every hour
are slaying men and jerboas, slaying

the mind: but the body can fill
the hungry flowers and the dogs who cry words
at nights, the most hostile things of all.
But that is not news. Each time the night discards

draperies on the eyes and leaves the mind awake
I look each side of the door of sleep
for the little coin it will take
to buy the secret I shall not keep.

I see men as trees suffering
or confound the detail and the horizon.
Lay the coin on my tongue and I will sing
of what the others never set eyes on. 


Flores del Desierto

Viviendo en un amplio paisaje están las flores -
Rosenberg sólo repito lo que decías -
el obús y el halcón cada hora
están matando a hombres y a jerbos, matando
 
la mente: pero el cuerpo puede llenar
las hambrientas flores y los perros que lloran palabras
por las noches, la cosa más hostil de todas.
Pero eso no es noticia. Cada vez que la noche descarga

cortinas sobre los ojos y deja la mente despierta
miro a cada lado de la puerta del sueño
para que la pequeña moneda sea tomada
para comprar el secreto que no mantendré.

Veo a los hombres como árboles que sufren
o que confunden el detalle y el horizonte.
Dejo la moneda en mi lengua, y cantaré
sobre aquello que los ojos de los otros nunca se han posado.

 

 © de la traducción ANTONIO LINARES FAMILIAR

 

Poeta invitado: ESPERANZA ORTEGA "En un árbol escrito"


En un árbol escrito

Nunca nada de ellos te había conmovido,
ni siquiera sus nombres.
Recogías del suelo
a veces una hoja desprendida a tu paso,
la mirabas ausente
con tosca indiferencia,
segura de su verdor, que iba a responder
con el silencio suyo a tus preguntas, ¿cuándo?

Debajo de sus copas pasó el amor contigo
y aspiraste el perfume
de su hospitalidad ensombrecida,
mas no leíste nunca
su caduca escritura,
los trazos del reflejo inestable del sol
en la sombra que era de tus sueños cobijo.

Ahora no responde, ahora te interroga:
¿desde dónde ha caído esta hoja amarilla
sobre el papel en el que escribes?

Y mientras se deshace
en tus manos su escuálido esqueleto,
le contestas que has visto esta mañana
al mirar a tu hijo
-que de repente es alto, tan alto como ellos-
la esbeltez de sus troncos,
que en su vello incipiente hay restos de resina
e intuyes en sus labios un sabor de raíces.

¿Lo recuerdas ahora? Ése era el mensaje
perenne, de aquella escritura:
en ti había un árbol,
de su copa ha caído esta hoja amarilla.
El árbol que ha brotado de la alfombra invisible
de las horas de espera,
aquél en el que añoras llegar a cobijarte,
bajo la sombra tuya,
junto al tronco soñado
en cuyo cerne estaba escrito este poema.

De "Lo que va a ser de ti" 1995

martes, 24 de marzo de 2015

Gracias don Luis


Poeta invitado: PAUL AUSTER "Autobiografía del ojo"


Autobiografía del ojo

Cosas invisibles, enraizadas en el
frío, creciendo
hacia esta luz
disipada
en todo lo que alumbra. Nada
tiene fin. La hora regresa
al comienzo de la hora
en que respiramos: como si
nada fueran. Como si yo
no pudiera ver
nada
que no es lo que es.

En el límite del verano
y su calidez: cielo azul, colina púrpura.
La distancia
que sobrevive.
Una casa hecha de aire, y el flujo
del aire en el aire.

Como estas piedras
que se deshacen sobre la tierra.
Como el sonido de mi voz
en tu boca.

Versión de Jordi Doce
De "Despariciones" Pre-textos 1996