Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

martes, 14 de septiembre de 2010

LA BALADA DE JOHN DOE ( o UNA FILÍPICA INCOHERENTE)

Quosque tandem abutere...

Fui bautizado, cristianado y confirmado para ser agnostizado, aunque me confieso con amigos, amantes, indigentes y prostitutas, y también disfruto de la comunión en bares de todo tipo tras hacer examen de conciencia e incumplir todas las penitencias.
Empecé a fumar ("bienvenido al territorio Marlboro"), lo dejé ("el fumar puede matar") y volví a fumar ("bienvenido al territorio que te puede matar").
He sido teleinstruido (gracias Epi, gracias Blas) y telemanipulado (no eran así las cosas que así nos contaban y yo, como todos, con cara de imbécil).
Crucé del gris de la historia de plomo a una hermosa plaza liberada
donde siempre me detengo a llorar por los ausentes.
He pasado del blanco y negro al universo digital (globalización), tras el Pal color, y aguardo, expectante, el 3D en HD.
Me mancharon de carmín algunas camisas, y por mi parte dejé lágrimas en algún hombro, además de abundantes cosechas de olvidos.
Abrí la piel, escama a escama, para que otras pieles trazaran sus caricias; algunas la rasgaron y otras, simplemente, la despreciaron.
Me enamoré de Penélope, no aquella de Ulises (siempre me agotó con tanta labor, ociosa tejedora) sino la de Serrat (deseo bajar del tren y rescatarla de su soledad enraizada en un banco de pino verde).
Solemnizo lo obvio y cultivo indiferencia empática hacia algunos vecinos de acera.
Colecciono cicatrices en mis palabras, algunas de tanto pensarlas otras por amortajarlas con la sal de los silencios.
Tengo la vista cansada y agotado el deseo de observar tantas mañanas de paredes desnudas.
No he pactado con aliados ni ententes, ese es el primer paso para ser traicionado y ya cubrí ese cupo (et tu quoque Brute fili mi!)
A veces pierdo dinero ("there's one for you and nineteen for me, 'cause I'm the taxman... canta Harrison, George), otras se me oculta en el agujero del olvido, donde un hada de bocagrande me dicta las instrucciones para cerrar los bolsillos.
Autoapologético hasta la obstinación, aplazo a mañana el inicio de todo propósito, de toda dieta, de toda decisión y lo enmascaro consumiendo productos bajos en calorías enriquecidas.
Habito en Ahulema, bajo la sombra de la mirada de Alíah, mientras consumo vidas en el perfil de una torre.
Los días se me esconden tras las persianas, o los conservo en el frigorífico en espera de mejores ocasiones.
No tengo sueño (ya lo pondrá un Orfidal).
He sido (puntos suspensivos).Soy (puntos suspensivos).
Apago la luz.
Escribo para no ser quien soy.
Duermo para ser quien no soy.
Gracias Orfidal por abrirme tu puerta al sueño.



© ANTONIO LINARES FAMILIAR