Tierra de Ahulema

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domingo, 12 de septiembre de 2010

A propósito de LA NOCHE EN BLANCO


De nuevo se ofrece a la población de Madrid, y a todos aquellos que deseen visitarla, la posibilidad de disfrutar de ese espectáculo llamado "Noche en Blanco" por quinto año consecutivo a la que acudieron 717.000 personas, aproximadamente.
Por quinto año consecutivo sigo preguntándome en qué consiste esta "Noche en Blanco"; para el ayuntamiento madrileño supone una fiesta de cultura en la que se abren hasta la madrugada museos, teatros, se realizan espectáculos poéticos, actuaciones musicales... en el centro de la ciudad
Vista la experiencia de años anteriores, leída la prensa y analizado lo que sucedió la noche pasada (toboganes gigantes en la Gran Vía que tienen que ser cerrados porque una mujer se lastimó una pierna en esa atracción, piscinas de bolas usando pelotas de playa, botellones en cada esquina -hasta el punto que en una emisora nacional dentro de su programación local han iniciado su programa hablando y preguntando a los oyentes sobre "la resaca en blanco" -, columpios gigantes, largas colas para entrar en museos, restos de basura por todas partes...) creo que este invento no deja de ser una forma de sacar a la gente a la calle (con el agravante de que ni siquiera ampliaron el horario del transporte público) y desdibujar todo sentido cultural que pueda tener la iniciativa, quizá sea lo que entiende por cultura el gobierno local.
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Pero ¿por qué dedicar una noche al año a la "cultura"? Tal vez se podrían manejar otros elementos para hacer llegar la cultura a la gente sin necesidad de intoxicarla de multitudes nocturnas, por ejemplo:
- gratuidad de museos nacionales y locales, al menos, dos días en semana con un horario más amplio los fines de semana,
- espacios radiofónicos y televisivos, en las emisoras y televisiones locales y autonómicas (estoy hablando en concreto de Madrid) que acerquen toda la gama de culturas y formas de expresarlas a los ciudadanos, no sólo ciertas "voces",
- fortalecer la red de centros culturales de barrio a los que aportar representaciones teatrales, audiciones musicales, recitales de poesía, concursos literarios, exposiciones itinerantes, entre otras actividades,
- considerar las creaciones propias de autores siguiendo criterios de calidad no de cantidad o de edad de los creadores (un creador no tiene por qué ser "joven")
Y a partir de aquí se pueden añadir más maneras de conseguir no una noche en blanco, más bien oscura de cultura, sino muchos días de ciudades y gentes enriquecidas de cultura.
Por supuesto que hay más iniciativas posibles, se aceptan todas.
Gracias
ANTONIO LINARES FAMILIAR