Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

viernes, 3 de diciembre de 2010

EXPECTATIVAS FUNDADAS

El éxito de sus trabajos anteriores permitía asegurar que su nuevo libro sería bien recibido por crítica y lectores. Las revistas especializadas y algunos foros hacía tiempo que recogieron el rumor de que estaba finalizando la nueva obra, se aventuraban, incluso, en hablar de la historia sobre la que trataría.

Como el que espera el aliento de una gárgola, sentado en un rincón a contraluz de la ventana, acumula días en su ropa y en su rostro, abandonado a tantas horas y la mirada hundida en busca de lo que resta de alma.
No hay palabras, ni ruidos, sólo el rumor del polvo al cubrir esa naturaleza muerta: muebles, restos de papeles, botellas, algún plato, vasos y el respirar de esa sombra arrinconada.

Atrapado entre borradores, tras abandonar a la lógica, se entregaba a los sueños como vómitos nocturnos, cazadores de dientes, cruz invertida en dársenas muertas.
Sufría imaginando que las palabras cobraban relieve y se esparcían sobre cualquier superficie, todo objeto o lugar eran susceptibles de ser recorridos en la imaginación o en la fiebre.
Sabía que aquello estaba hecho, hacía mucho tiempo que lo sabía, sólo quedaba un trámite pero no era capaz; sólo acercar el dedo a la tecla le producía un dolor intenso en lo que restaba de su aliento. No podía, el peso de sus pensamientos y de sus párrafos asfixiaban su aliento:
era incapaz de pulsar el punto y final.
Desde ciertos lugares donde no llega el eco de la realidad, algunos foros y revistas especulan sobre lo que será un nuevo éxito literario.





© ANTONIO LINARES FAMILIAR