Tierra de Ahulema

Tierra de Ahulema

jueves, 4 de marzo de 2010

Chiado



Amarillo, desde Restauradores,
el tranvía me lleva hasta la plaza,
ciudad sembrada de luz,
donde Ribeiro el invidente
invita al nuevo paisaje;
una guitarra vestida de negro
Que destino ou maldiçâo manda en nós meu coraçâo
Um do outro assim perdidos?
confiesa con voz desnuda;
bajo la mirada
y una lengua atlántica
enciende el camino a este mar;
en Martinho da Arcada, en A Brasileira
la mesa vacía aguarda
un sombrero cuajado de heterónimos
o el arribo de un barco de piedra;
bajo un azul salitre
Camoens y Queirós
se citan en Rua Garret.

Galaos, crema y vinho verde,
sabor de barrio alto,
desciendo hacia la sombra
hacia un nocturno océano
con el mestizo gusto de sombra y lugares
impregnados en el aliento.